DESDE EL LADO YANG

DESDE EL LADO YANG

Gustavo Grijalva es profesor de Yoga basado en Costa Rica, lo conocí hace varios años en nuestras clases en Krama Yoga y siempre admiré su disciplina y compromiso hacia la práctica. Hoy, Tavo comparte con nosotros su evolución personal y, desde su perspectiva yogi, nos invita a diseñar un estilo de vida congruente con el llamado de cada uno.

¿Cómo fue tu acercamiento al yoga?

Inicié la practica de yoga gracias a mi madre, desde muy pequeño practiqué artes marciales y cuando tenía 20 años comencé a tener molestias en una rodilla, hasta el punto que tuve que parar de practicar casi cualquier tipo de deporte ya que la mínima actividad me irritaba el ligamento interno.  Mi mamá ya practicaba yoga y me recomendó ir a una clase con ella, me dijo que le había mencionado el problema que yo tenía a su maestra y ella pensaba que podía ayudarme con una postura de yoga especial para rodillas, después de insistirme varias veces accedí y fui a mi primera clase, la verdad me costo muchísimo y sudé de una forma que no lo podía creer, en aquel entonces levantaba pesas para subir de peso y poder pelear sin lesionarme, así que me consideraba “muy fuerte” y sin embargo estaba sufriendo en posturas como Guerrero II por no poder sostener mis brazos, mientras mi mamá se veía pacífica y elegante, sosteniendo con una sonrisa.  Al finalizar la clase, la maestra me mostró la postura del héroe ó Virasana y me dijo que tratara de hacerla todos los días el tiempo que pudiera mantenerla, para alguien con molestias en rodilla es una postura bastante intensa; tras practicarla por varios meses, más tiempo cada día y con menos dolor, sentí que podía realizar actividad física de nuevo sin ningún problema y eso despertó en mí la curiosidad, y pasión por el yoga que, hasta el momento, me siguen llevando por este camino.  Fue la parte física del yoga lo que me cautivó en un inicio, sanar molestias y dolores, y la parte acrobática.  Pero es indudable que cualquiera que practica empieza a notar cambios en el ánimo y emociones, me di cuenta que me sentía mas cómodo conmigo mismo, no reaccionaba tanto ante situaciones, sino que observaba más y luego accionaba (dejé de ser tan enojón), en todos aspectos me sentía mejor.  De practicar dos veces por semana, pasé a cuatro, luego entré a Krama Yoga y por un reto que realizan todos los años practiqué seis o siete días por semana por un mes, al terminar el reto simplemente no pude dejar de practicar a diario.  Después de unos años de práctica, tomé mi primer entrenamiento para profesores, solo con la intención de saber más, nunca pensé en que iba a terminar siendo profesor.

 ¿Cómo dirías que ha marcado tu estilo de vida y tu visión del mundo?

Después de trabajar para una transnacional en finanzas por varios años, el dedicarme solo al yoga ha sido un cambio total en mi estilo de vida, mucho viene en parte por el hecho de que ahora disfruto completamente lo que hago y por eso el dicho “trabaja en lo que amas y dejarás de trabajar”, a pesar de que enseño muchas clases por semana e imparto talleres o retiros ocasionalmente, gran parte del tiempo siento que no trabajo, simplemente hago lo que disfruto, además manejo mi propio tiempo y soy mi propio jefe.  Esos son los cambios palpables más claros, pero fue el practicar yoga lo que me ayudó a recordar varios puntos importantes para dar el cambio a como vivo ahora:  

– A darme permiso (fue importante darme cuenta que era el único permiso que necesitaba) de dedicarme a algo en ese momento aún distinto, en lo que realmente me apasionaba y disfrutaba tanto que lo quería practicar TODOS los días, y era gratificante hacerlo, no solo podía seguir ayudándome a mí mismo en los distintos aspectos de la vida, sino que podía compartir esas herramientas que aprendía para ayudar a más personas a hacerlo también y eso iba a ser lo más importante. 

– Fui recordando la importancia de sentir que uno aporta algo positivo a su entorno, y que está bien trabajar en uno mismo primero, con la intención de que ese aporte sea nuestra mejor expresión.  

– Aunque trabajé en ser mejor cada día, hay que aceptar quien uno es y como es, reconociendo altos y bajos, y sus repercusiones.

– Me recordó el trabajo y la importancia del desapego, como me dijo una amiga y maestra “venimos a esta vida para apegarnos y desapegarnos”, es un juego de emociones y aprendemos a través de estas, conforme más acepto que realmente es muy poco lo que uno ¨controla¨, más reconozco mi reacción y emoción ante los distintos eventos que van sucediendo, a veces reconozco de inmediato, a veces me toma mucho más tiempo, pero lo reconozco por ser una de las pocas cosas sobre las que sí puedo decidir y controlar, no digo que es fácil o se nos sea natural controlar como reaccionamos y nos sentimos, sobre todo por nuestro estilo de vida, requiere trabajo y constancia hacerlo (meditar).

– Por efecto secundario del reconocer mis emociones y reacciones, vino experimentar el momento presente, ni atrás ni adelante, aquí y ahora.  Breves momentos la mayor parte del tiempo, pero cada vez más constantes, lo suficiente para desencadenar los cambios emocionales y de atención (importancia hacia qué y por qué) para sentirme no feliz, sino contento.  Reconociendo, aceptando y soltando.  

– Los Beatles tenían razón “All you need is Love”, hay que empezar con el propio y contemplar como se va esparciendo.

Respecto a mi visión del mundo trato de no pensarlo mucho, considero que estamos en tiempos complejos con mucho acceso a información de todo tipo, mucho deseo de cambio importante, de aprender más de nosotros mismos, de entendernos y mejorar como interactuamos, al mismo tiempo mucho rechazo al cambio como es nuestra naturaleza, y al final es decisión de cada uno.  Considero que tenemos el regalo de esta experiencia llamada vida justamente para experimentar y aprender a través de distintas emociones, en un plano lleno de maravillosas e infinitas posibilidades, tenemos que enfocarnos en aprender a vivir realmente contentos, con los cambios que eso implique y como todo, es algo que SÍ podemos aprender a hacer.  De ahí en adelante en realidad no sabría qué decir del mundo.

¿Cómo fue el proceso para darte cuenta de que querías ser maestro de yoga?

Cuando iba más ó menos por la mitad de mi entrenamiento, una amiga que ya era profesora me convenció de dar un par de clases para que por lo menos fuera experimentando qué era dar una clase.  El ver que la gente terminaba las clases contenta, expresando algún tipo de felicidad o alivio, me hizo sentir que podía generar un cambio positivo y como el yoga me había ido cambiando a mí, podía compartir esa herramienta.  Me di cuenta de que mi trabajo de oficina cada vez me llenaba menos y conforme mi carrera avanzaba, mi estilo de vida se veía afectado y el hacer yoga o alguna actividad de mi gusto era una necesidad para “mantenerme bien”.  Yo sabía que trabajar y dar clases me impedía mantener mi práctica personal que era lo más importante, así que si quería tomarme en serio dar clases tenía que dedicarme solo a eso.  Al mismo tiempo que debatía mentalmente qué hacer, una amiga abrió un estudio de yoga en Roma y según yo en broma le pregunté que si no me ofrecía trabajo, a lo cuál después de un par de días me dijo que sí, que podía ir a dar clases con ella en su estudio, así que no luché con lo que claro era una oportunidad única, debo aclarar que era arriesgado ya que debía dejar el puesto al que me tomó varios años llegar, vivir en un lugar donde solo conocía una persona y no hablaba el idioma, y dedicándome a algo relativamente nuevo para mí ¡Sin embargo lo tomé como mensaje divino de que diera el paso!  Años después sigo dando clases, plenamente agradecido de haber arriesgado en ese momento.

¿Cómo describirías el estilo de tus clases y quiénes han sido tus grandes maestros?

Ya he tomado bastantes cursos de distintos métodos, así que trato de tomar lo mejor de cada uno para dar una clase lo más balanceada posible, que incluya acciones dinámicas como una práctica de Vinyasa, por lo general aperturas enfocadas a una parte específica del cuerpo, que seria más visto como Hatha, y trato de ser muy específico respecto a la biomecánica y acciones musculares necesarias para estabilizar y generar apertura en el cuerpo, de manera que mis alumnos progresen de forma constante y segura , trato de cerrar mis prácticas con un par de posturas de Yin Yoga para que a pesar de hacer una clase fuerte, el cuerpo se sienta siempre restaurado.

Mi base y pilar como aprendizaje ha sido Krama Yoga y sus maestros, en especial Esteban Salazar y Juan Carlos Sánchez, su entrenamiento es de verdad muy completo y abarca todas las bases para iniciar a dar clases.  Además he llevado cursos y entrenamientos con maestros que han influenciado y ajustado mi enseñanza muchísimo como Luana Fara, que de verdad es de las mejores maestras que he tenido, tiene una comprensión de la fisiología y biomecánica del cuerpo humano bárbara, además complementa súper bien con su conocimiento en Ayurveda.  Kenny Graham y Hanna Muse, cuyo taller avanzado de 100 hrs era espectacular, ahora ofrecen entrenamientos por separado y son excelentes ambos.  He tomado talleres y retiros cortos con profesores famosos y no tan famosos, y con todos siempre aprendo algo, constantemente sigo llevando cursos y talleres, espero mantener siempre esa curiosidad por aprender.

¿Cuáles han sido tus mayores retos para seguir evolucionando en la práctica?

Cuando uno empieza a dar clases por lo general no es tan fácil saber dar las indicaciones lo suficientemente claras como para no tener que hacer la clase con los alumnos, me tomó tiempo y práctica llegar al punto de no tener que hacer una clase para poder enseñarla, y durante ese tiempo me sentía muy desgastado físicamente.  Cuando sólo practicaba, en una clase o solo, no podía hacerlo con la energía que yo quería y empecé a experimentar molestias ocasionales en el cuerpo, practicaba cansado y mi cuerpo me lo decía, empezaba a no querer practicar.  Platicando con otro amigo instructor que tenía más años en el negocio, me recomendó trabajar fuerza (en mi caso escogí ejercicio funcional) y consumir suplementos como lo hacen muchos otros deportistas, proteína, aminoácidos y electrolitos.  No es la misma alimentación que uno necesita trabajando sentado la mayor parte del día, que en un área de demanda física y al inicio no fui intuitivo al respecto.  Incorporando funcionales dos veces por semana, una alimentación mas consciente a la demanda que tiene mi cuerpo a diario y minimizando el número de clases que hago con mis alumnos cuando enseño, es que ahora siento que sigo evolucionando en mi práctica, más constante y hasta el momento libre de lesiones.  Además, incorporar prácticas como Yin Yoga donde el cuerpo y la energía tienen el espacio y tiempo para restaurarse.  Me tomó varios años para balancear eso y no sentirme agotado al final de un día completo de clases, sin descanso y tiempo para recuperar, el cuerpo no avanza.

 

¿Cómo aconsejarías a nuestros lectores para que puedan iniciar una práctica personal en sus casas?

Cuando comencé a practicar, realmente me costaba mucho hacerlo solo casa y siempre he apreciado muchísimo tanto la energía en clases grupales como la guía, y cuidado que puede brindar un buen instructor, así que de ser posible siempre recomiendo asistir a un estudio y clases.  Sin embargo aquí están los puntos que considero importantes para practicar en casa: 

Sepan primero por qué es que quieren practicar, que su propósito ó intención sea clara para que los motive y les genere curiosidad de alcanzar o experimentar esa intención, para mí es clave mantenerme curioso de lo que puedo hacer con mi cuerpo, entonces esa es una de mis motivaciones que trato de mantener presente. 

Actualmente muchos profesores  de verdad excelentes, se han unido a distintas marcas que ofrecen programas de yoga en línea y la ventaja es que te los agrupan y te guían según los tipos de clase, por lo que es más fácil encontrar programas que vayan acorde a su intención o propósito, y que se adapten al tiempo que tengan disponible.  Paginas como Shri TV, Udaya Yoga, AloMoves, GaiamTv…   Muchos profesores también tienen canales de Youtube donde suben material gratuito de muy buena calidad, revisen si de las personas que siguen en redes sociales ofrecen clases en línea, aunque sea a través de una pantalla siempre es más fácil asimilar y procesar información si uno conecta, vibra, o simplemente le agrada el instructor/a.

Tengan a mano todo lo que puedan necesitar, básico un buen mat, blocks y straps de yoga, y dependiendo de la práctica que busquen podrían tener DharmaWheels, FoamRollers, etc… es bueno tener props que ayuden a cuidar y relajar el cuerpo en casa también.

Midan su esfuerzo, es mejor practicar un poco todos los días y constante, que practicar tan duro hoy que no pueda hacer nada mañana, además así van a evitar lesiones e incomodidades, recuerden siempre el primer principio es Ahimsa – No violencia (hacia uno mismo). 

Muchos hombres aun creen que no tienen la flexibilidad necesaria para practicar yoga, ¿qué les dirías?

¨ Uno no se ducha por qué esta limpio, uno se ducha por que está sucio ¨ en el sentido de que uno no debería hacer yoga por ser flexible, sino PARA ser flexible, que el yoga sea una herramienta para fortalecer sus debilidades y potencializar sus fortalezas.  A razón de salud, en general los hombres necesitamos más flexibilidad si queremos alcanzar edades avanzadas en buen estado.

Para terminar, ¿cuál es tu playlist favorito para dar una clase bien dinámica?

Generalmente uso playlist de Spotify ya hechos, sigo DJ´s de yoga y profesores que ofrecen muy buenos playlists, tengo uno personal que me gusta mucho y si entran a mi perfil en Spotify lo pueden encontrar como Tavo Yoga.  Ocasionalmente disfruto practicar y dar clases con música contemporánea, hay álbumes que calzan perfectos para practicar, aunque no sean de mantras o música de yoga, entre mis top favoritos es The Division Bell de Pink Floyd.

Pueden encontrarlo en Instagram como @tavo_g_yoga