Explorando una práctica de Mindfulness
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Explorando una práctica de Mindfulness

La base del Mindfulness reside en prestar atención de una manera especial: intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar (Kabat-zinn, 1994). Otros autores lo definen como «la conciencia de la experiencia presente con aceptación» (Germer, 2005) o «la capacidad humana universal y básica, que consiste en ser conscientes de los contenidos de la mente, momento a momento» (Simon, 2007).

El objetivo básico de esta técnica es pasar del mind full (mente llena) al mindfulness (mente clara). Dejamos de lado lo que los budistas denominan «mente mono» o errante, para pasar a una mente pensante racional y menos motivada por el desorden y el caos.

Cuando practicamos el mindfulness, centramos nuestra atención de forma repetida en nuestra experiencia en el momento presente. Dejamos de lado una y otra vez las rumiaciones del pasado o las preocupaciones por el futuro y redirigimos nuestra atención a lo que está pasando en este momento.

“Aparezca lo que aparezca en la mente, simplemente obsérvalo”- Ajahne Chah.

Los requisitos para practicar el mindfulness son contar con un sitio adecuado, un momento oportuno, la postura idónea y un temporizador.

La instrucción fundamental que debemos dar al cerebro para empezar con la práctica es «dirige la atención a la experiencia en el momento presente, con curiosidad, apertura y aceptación» (Bishop, 2004).

J. Kabat-Zinn (2003) señala las actitudes que deben acompañar al proceso de mindfulness:

No juzgar: centrarse en observar la experiencia, sin juzgar los pensamientos y sentimientos que puedan surgir, simplemente dejando que ocurran.

Paciencia y constancia: dejar que las cosas ocurran en su debido tiempo y practicando con frecuencia.

Mente de principiante: ver el proceso como la primera vez que se practicó, manteniendo la mente abierta y flexible.

Confianza: confiar en uno mismo en primer lugar y en lo que surja del proceso, normalizándolo.

No esforzarse: evitar generar expectativas, solamente hay que hacer, sin más.

Ceder y dejar ir: no apegarse a la experiencia o a lo que de ella surja, así como las circunstancias de la vida, y simplemente dejar que ocurra tal como deba ocurrir.

Mindfulness y el sentido de presencia

Esta habilidad de ser consciente (mindful), de no atascarse en el pasado ni inclinarse al futuro, sino más bien de abrirse y aceptar cualquier cosa que surja momento a momento, es una definición de presencia.

La psicóloga y maestra de meditación Tara Brach (2012) nos ofrece otra definición. Con ella sugiere que la presencia es “la sensación con sentido de atención plena, apertura y ternura que surge cuando estamos aquí y ahora con nuestra experiencia”.En muchos aspectos mindfulness y presencia son sinónimos. Pero mindfulness se refiere asimismo al proceso de entrenar la mente para que esté y permanezca presente.

El ser humano es como una casa de huéspedes. Cada mañana un nuevo inquilino.

Felicidad, depresión, una maldad, en un momento como un visitante inesperado llega la consciencia. ¡Bienvenidos todos, pasadlo bien!

Incluso una muchedumbre de penas, que te barren la casa violentamente vaciando todos tus muebles. Aun así tratas con honor a cada invitado.

Igual te están limpiando para un nuevo deleite.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia. Ve a buscarles a la puerta, riéndote e invítales a entrar.

Estar agradecidos a todos los que vengan porque cada uno está enviado como guía del más allá.

Rumi, poeta y místico sufí del siglo XII.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

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