Relaciones conscientes -vs- Relaciones de saboteo
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Relaciones conscientes -vs- Relaciones de saboteo

7 factores que nos alejan de la posibilidad de cultivar una relación de pareja consciente.

Cuando se trata de satisfacer necesidades de conexión, afecto, compañía, estabilidad y amor (entre otras), la relación de pareja sigue siendo la estrategia mayormente empleada por nosotros los seres humanos. En mi vida he experimentado dos tipos de relaciones, las cuales denomino, relaciones conscientes y relaciones de saboteo. La diferencia principal entre una y otra es que, en la primera, ambas personas están conscientes de sus aspectos sombríos, y/o, al surgir un acto inconsciente, hay toma completa de responsabilidad, una vez que la persona se percata del mismo. Esto permite que la pareja experimente una sensación de crecimiento mutuo en la relación, sin sentirse atacada y por ende con la necesidad de defenderse constantemente. Estas relaciones son profundas, alegres y livianas, sin embargo bastante retadoras y muy emocionantes.

En el segundo caso, la irresponsabilidad, el moralismo, la demanda, la expectativa, el juicio, la crítica y la culpa, son algunos de los factores que predominan en la relación. Las estrategias que se utilizan para “conectar” con el otro, son usualmente tóxicas y esto sabotea nuestra intención de conexión. Estas relaciones son agotadoras, están plagadas de conflicto, y usualmente requieren de mucho esfuerzo para disque-funcionar.

Advierto que los siguientes factores van dirigidos a personas que buscan una relación de crecimiento exponencial y de alto potencial transformador, sin importar cuanto tiempo estén juntos como pareja. Por supuesto que, aparte de estos factores, existen muchos otros elementos que influyen la manera en que nos relacionamos. Algunos que probablemente escapan la lógica humana, estos, sin embargo, son para mí algunos de los más importantes. 

1. FALTA DE TRABAJO INTERIOR

La falta de trabajo interior tiende a sabotear a muchas parejas, y podríamos decir que, en últimas, la sanidad de una relación, está completamente ligada a este punto. Pero, ¿qué es el trabajo interior? En un sentido muy general, el trabajo interior se relaciona con tener el coraje de explorar nuestro lado sombrío. En otras palabras, es buscar proactiva y voluntariamente, maneras de ver lo que no queremos ver en nosotros, con el fin de sublimarlo, transmutarlo, o trascenderlo. Existen muchísimas herramientas para hacer esto. Cuanto más hayamos esculpido e integrado lo que no nos gusta de nosotros mismos, más estaremos preparados para encontrarnos con la falta del otro, desde el entendimiento, la compasión y el amor. De este primer punto, se expanden todos los demás.

2. IRRESPONSABILIDAD SOBRE NUESTRAS PROPIAS EMOCIONES

El otro no me hace sentir triste o enojado, sino que cuando “el otro dice o hace tal y tal cosa”, yo, por mis propios condicionamientos del pasado, me siento triste o enojado, lo cual es muy diferente.

Claro que el otro es responsable de su acción, pero nosotros de nuestra reacción.

Cuando no somos capaces de reconocer nuestras heridas subjetivas, tendemos a proyectarlas en los demás, o a culpar a otros por nuestra propia miseria, causando, desde luego, grandes daños en la matríz del vínculo.

3. INCAPACIDAD DE CONTENER AL OTRO

La capacidad de escuchar empáticamente al otro, es una de las cualidades más sanadoras en una relación. Dicha capacidad no siempre resulta una tarea sencilla ya que algunas veces, las verdades del otro pueden revivir algunos traumas nuestros del pasado, haciéndonos reaccionar abruptamente ante lo que escuchamos decir. Contener al otro es tener la capacidad para abrirnos a escuchar cosas incómodas o dolorosas, sin colapsar o crear un drama, o al menos tener la humildad para, después de crear un drama, hacernos responsables del mismo. 

Hay un punto interesante de notar aquí, y es el hecho de que, contener, no significa mimar o justificar al otro. Es estar allí, muchas veces en silencio, para que el otro se pueda desahogar sin sentirse juzgado o atacado.

Si no hemos pasado por un examen profundo de nuestra propia sombra, lo más probable es que no vamos a estar preparados para encontrarnos con la sombra del otro.

4. ESTAR DESPROVISTOS DE PROPÓSITO EN LA VIDA 

Estar conectados con algún propósito o misión en la vida, nos aporta entusiasmo y a la vez, enfoque y claridad sobre lo que queremos, por lo tanto, las posibilidades de atraer a alguien en la misma frecuencia que la de uno, son mayores. Este es quizás uno de los rasgos más importantes en lo que respecta a una relación armoniosa, y también es uno de los más desatendidos. Esto se debe a que nuestro miedo a la soledad y otros “rollos” similares, nos impulsan a entrar en una relación lo más rápido posible, sin examinar realmente si nuestro emparejamiento está sostenido sobre bases más sólidas que un mero brote emocional. No pretendo decir que uno pueda saber a un 100% si es una decisión acertada el hecho de estar con alguien o no, y en parte ahí está la magia. Siempre hay un paso de fe implícito en el hecho de estar con alguien, el tema es que el hecho de “hacer click”, o sentir emociones por alguien, no necesariamente significa que podamos entablar una relación constructiva con esa persona. Hay también aspectos prácticos que tomar en cuenta, para saber si es realmente viable o no, dicha relación.

Si no sabemos lo que queremos y hacia dónde vamos, (cosa que puede cambiar cada cierto tiempo), tampoco va a ser de gran importancia con quién elijamos compartir nuestra vida. El hecho de relacionarnos, entonces, se convierte en una especie de acto aleatorio, sin sentido. La frustración, el aburrimiento y el “sin sabor” que uno acarrea en la vida, se proyecta en la relación con el otro, convirtiéndola en un estanque carente de deseo y de complicidad. 

El sentido de propósito es una palabra amplia y a la vez subjetiva. No me refiero a que uno tenga que lograr “grandes cosas” o al hecho de tener una misión completamente clara, pero sí al menos estar alineados con nuestros valores en la vida y permitirnos ser impulsados por eso.

5. FALTA DE REALIDAD OBJETIVA

Es importante enfrentar el hecho de que cuando uno está entrando en una relación, lo que uno está haciendo, es, en otras palabras, acercarse a alguien que se encuentra, al igual que uno mismo, en algún tipo de falta. Con falta me refiero a carencia, es decir, aspectos desatendidos o sombríos, los cuales inevitablemente van a surgir a la luz, tarde o temprano. No importa con quien uno elija estar, la sombra va a hacer su aparición. El punto es que hay personas que han logrado transmutar muchas de sus carencias o al menos han aprendido a lidiar con estas de una manera más amable y madura, y eso hace toda la diferencia. 

Entrar en una relación, entendiendo esta realidad, es una forma mucho más madura, sana y realista que la idea fantasiosa del hombre o la mujer “perfecta”. Dicha expectativa empieza a sabotear la relación desde el momento en que ambas partes se conocen. Es importante notar que “estar mutuamente dispuestos a encontrarnos con la sombra del otro” es muy diferente a apegarnos a una relación tóxica. La diferencia, de nuevo, reside en cómo cada parte maneja y expresa su lado oscuro.

6. INCAPACIDAD PARA ESTAR EN SOLEDAD

La incapacidad de estar solos, o el simple hecho de no permitirnos espacios conscientes de solitud, es un gran obstáculo a la hora de relacionarnos con los demás, ya que el sentido implícito de codependencia que, en la mayoría de los casos soporta dicha actitud, se va a manifestar de manera tóxica en la relación, creando resistencia en el otro para querer estar ahí, gozando de nuestra compañía.

Darnos un espacio consciente entre una relación y otra, es mucho más importante y beneficioso de lo que creemos.

7. CONFORMISMO, O NO CREER QUE UNA RELACIÓN MARAVILLOSA SEA POSIBLE

El significado de “maravillosa” es a fin de cuentas, subjetivo. La realidad es que podemos escoger sembrar las semillas del tipo de relación que queramos cosechar. Muchas personas sostienen una perspectiva cínica cuando se refieren a temas de pareja. Esto tiene su razón de ser, ya que la mayoría de parejas son bastante desdichadas, y ese patrón se ha convertido en el modelo colectivo a seguir, entonces se llega a la triste conclusión; “es lo que hay”, y nos conformamos con una relación mediocre.  

Si no creemos que podemos tener una relación maravillosa, estamos, desde el inicio, saboteando cualquier posibilidad para que esto suceda. Es importante entonces, visibilizar la manera en que queremos relacionarnos, y cultivar desde nuestro interior, pilares sólidos que sean capaces de soportar dicha edificación.

Por todas mis relaciones…

Fadrique.

Sobre el autor

Fadrique es psicoterapeuta transpersonal y facilitador de comunicación no violenta, especializado en relaciones de pareja y mediación de conflictos. Su enfoque de trabajo no está basado en la consejería, sino en la toma de responsabilidad de la pareja y el cuido del vínculo desde la escucha activa, el reflejo y la empatía, para ayudar a la pareja a transitar desde el escabroso camino de la proyección y los miedos, hacia el florecimiento del amor, el empoderamiento y la libertad interior. Pasando así de una relación de sabotaje a una relación consciente y de crecimiento exponencial.

Fadrique atiende en Om Prem Studio en San Rafael de Escazú. 

Para consultas: 

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