SUAVE COMO EL AGUA

SUAVE COMO EL AGUA

Mari Sierra es una maestra multidimensional que conjuga el arte visual, el sonido, el movimiento y el yoga, creando experiencias sanadoras para la creatividad y el espíritu. Una alquimista moderna, a quien tuve el placer de conocer la mañana de un sábado, en un cafecito de Polanco.

Conversar con esta talentosa mujer mexicana es adentrarse en un mundo chamánico lleno de texturas, arte, danza, intuición e intelecto.

Me llamó mucho la atención tu fusión de disciplinas, me encanta cómo haces de esa fusión un estilo de vida y la expandes hacia los demás.

 Pues mira, siempre supe que tenía la vocación de ser maestra, desde la escuela estaba yo dando talleres, me entrené en ballet y bailé toda mi infancia desde los 5 hasta los 17, de ahí me pasé al yoga y por mi propia curiosidad espiritual, me volví maestra a los 18, porque yo quería profundizar en mi práctica, entender más de la filosofía.

Desde los 19 ya estaba yo dando clase a grupos privados, en gimnasios, y así fui dando clases de yoga en diferentes ámbitos, como en centros donde personas estaban batallando con trastornos como la bulimia, en asilos de ancianos, y así fue como vi el impacto del yoga en todas las áreas. Y así muchos años, al mismo tiempo estudiaba negocios porque tenía un interés de entender el mundo.

Daba clases a las 7 am para evitar el tráfico y luego otra vez a las 8 pm, durante el día estudiaba. Luego daba clases de yoga también en la universidad, y siento que yo traje la consciencia del yoga a mi carrera, ahí me decían mis amigos “Biomari” porque todos los trabajos que teníamos que hacer yo era así de “A ver, vamos a hacerlo sobre consumo sustentable”, y en esa época no era tan de moda como ahora. Y luego ya en los últimos años, el yoga te lleva a un camino de auto conocimiento y empiezas a hacer mucho soulsearching, cuál es mi dharma, qué vengo a hacer al mundo, cómo pongo mis talentos en servicio, y pues no podía no expresarme artísticamente.

Saqué una maestría que se llama “Design Thinking” que es un modelo de pensamiento para resolver problemas complejos, es una metodolgía para poder traer mucha gente a la mesa, valorar, tomar decisiones creativas, hay todo un proceso, es como un coaching a empresas, cómo ayudarles a pensar de manera más creativa, poniendo la parte humana en el centro.

Y entonces me voy a San Francisco a hacer esta maestría, fue el paso lógico para llevar mi carrera a un nivel de innovación social donde el diseño fue como ese reach, yo quería ser más creativa pero hasta ese momento no sabía cómo.

Además, qué rico que estabas en California, que es realmente la cuna de todo este movimiento de consciencia y wellness.

Exacto, por eso me fui a esa ciudad. Yo sabía que ahí iba a encontrar a gente con la cual inspirarme, aprender, y así fue. Ahí todo el mundo tiene esa consciencia, todo el mundo va por la calle con su propia botella de agua y no es como aquí en México que todavía falta tanto.

Ahí mantengo mis clases de yoga y ahí en la universidad yo le decía a mis amigos “si alguien quiere trabajar conmigo, empezamos con meditación porque sino no nos entendemos, tenemos que sintonizarnos primero”, entonces en mis grupos yo guiaba las meditaciones y pues padrísimo porque eran muy abiertos.

Y de ahí mucha gente me empezó a decir, oye Mari me encanta ir a las clases de Cinco Ritmos, todavía vivía Gabrielle Roth, que es la fundadora, la escuela fundadora está en Sausalito California, que está cruzando el Golden Gate. Entonces acabo yo en la escuela de Cinco Ritmos y eso me cambia la vida, estar como con ochenta o noventa personas, live dj a las 8 am, todos bailando padrísimo, súper conectados, es una danza chamánica. Es una danza en la que ves que todos los que están bailando en el gimnasio son chamanes, sanadores, y entonces para mí fue como ¡eso, yo quiero hacer eso! Ya me había aburrido un poco el salón de clase de yoga, ya llevaba 10 años dando clases.

Sí, con la práctica del yoga pasa que cuando ya profundizaste tanto quieres dar un saltito, te preguntas qué más viene.

 Exacto, entonces ahí empiezo a ver una manera nueva de llevar la presencia corporal a los grupos. Yo no me entrené como sicólogo porque la carrera toma como cinco años, ya sabes, pero empecé a abrir talleres en los que mezclaba yoga, meditación y danza, lo empiezo a mezclar también con música y en esa época me empecé a meter mucho en plantas medicinales, diferentes tipos de meditación, empiezo a entrenarme con diferentes maestros y empiezo a armar mis propios workshops de uno, dos, tres, hasta siete y diez días, así empiezo a hacer mis propios currículums y ahí mezclo crear arte como parte de la terapia, con movimiento y con naturaleza. Empiezo a rentar lugares en Costa Rica, Sayulita, en Bali, en Brasil, y ya sabes que en todos esos lugares hay conexión con la naturaleza. O sea, tu que vives en Costa Rica lo sabes.

Y pues ahí me enganché mucho con Marina Abravomic, ella es la madre del performance y todo su tema es la presencia. Cómo puedo verte a los ojos mientras estamos conversando y tengo un impacto en tí. Entonces ella en el Guggenheim y en el MOMA tiene “The artist is present”, se queda sentada como 6 semanas y se queda viendo a los ojos a la gente. Entonces yo empiezo a buscar su vida, su background, su entrenamiento y de hecho ella hace entrenamientos para artistas de performance, se los lleva a una casa en el Hudson, en Nueva York, y les hace entrenamientos para su mente, su cuerpo, su sistema sensorial, para que puedan hacer performance con más presencia.

Y ahí yo dije yo estoy haciendo algo parecido, entonces empiezo a entender que sí, que le estoy ayudando a la gente a entrenar en sistemas de percepción para que luego puedan ser mejores en lo que hacen. Entonces sí es sanación pero también siento que hay una parte de sanación creativa, aprender a dialogar con tu alma y lo sacas a través del movimiento.

¿Y cuál es el tipo de persona que se acerca a tus talleres? Porque tiene que tener cierto perfil, cuéntame de la experiencia con las personas que han llegado a tus clases.

 Qué buena pregunta… sí, es que yo estoy impresionada con el internet. Yo como diseñadora le pongo mucha intención a las cosas que diseño y cómo voy a hablar de los talleres porque siento que la energía que tu pones es la energía que te llega.

 Entonces si eres muy clara con la invitación, de que es para coaches, nutritionists, teachers, llega esa gente. Sí tienes que saber a quién le quieres llegar, entonces me doy cuenta de que empiezo a generar estas experiencias de mucha profundidad, ahí tuve que ser muy clara para atraer a gente que ya está en salud, que quieren profundizar en su camino, esa es la gente que ha llegado, por ejemplo mujeres que ya tienen dos yoga studios y ahora quieren entrar en su práctica chamánica, o mujeres que ya tomaron tres teacher trainings y quieren profundizar aún más en la parte de sensibilización energética. O gente que también ya está en el arte y en el yoga y quieren esa mezcla de camino creativo y de sanación. Entonces ha sido increíble ver la gente a la que yo le hablé, se va expandiendo y es gente de todo el mundo, vienen de Brasil, Ecuador, Alemania, alguien vino desde Corea.

Lo encuentro paradójico porque mi primer carrera es el periodismo, he trabajado como editora y cuando he estado pendiente de las redes de las revistas donde trabajo, además de mis propias redes, me siento saturada por la búsqueda de la perfección y la presión del social media. Ahora, teniendo una marca y un negocio propio que ofrece wellness, cómo manejas esa necesidad de estar siempre conectada y mantener tu esencia.

 Qué buena pregunta, cañón… Sí, mira, más que nada no es nada más tener una marca, es tener un lifestyle. Yo tengo que estar en salud todo el tiempo y me gusta, si no estoy en salud no puedo ser coherente. Entonces yo le invierto muchísimo a mi nutrición, a mi ejercicio, a estar bien, tener espacios de no hacer nada, necesito tener esos tiempos de reflexión, de conectar con mi familia, con mis amigas, escribir mucho, tener tiempo para pensar. Si le invierto a mi salud creo que puedo hacer mejor mi trabajo, esa es mi lógica. En la mañana yo me echo 2 horas de rutina personal, meditación, desayuno, mi práctica de movimiento, escribir, y ya luego puedo empezar el día.

¿A qué hora tienes que levantarte para que puedas tomar esas dos horas, y que te rinda la mañana?

Entre 7 y 7:30 de la mañana, y ahora me estoy entrenando en Chi Kung y es increíble porque me ayuda a balancear las energías muchísimo, siento que tuve que tener ese camino de 10 años de yoga para llegar al momento en que ya percibo el flujo energético de la manera como lo estoy haciendo ahora con el Chi Kung. Por ejemplo, hacemos mucho limpieza de chakras, energéticamente te limpias el tercer ojo y de verdad se siente que remueves la pesadez del mundo digital, lo quitas.

Esto va a sonar muy alternativo, lo hablaba el otro día con un amigo, yo conscientemente me he salido de la matrix y no le juego mucho al juego de las marcas y de repente ¡ups! me doy cuenta de que tal vez sí tengo que entrar a la matrix pero no quiero, entro, hago mis cositas y luego me salgo. Entonces trato de mantenerme pura, no hago partnership con marcas porque eso es lo que te pone presión y si rara vez subo algo de una marca es porque me gusta. Entonces no estoy jugando ese juego. Sigo manteniendo muy orgánico lo de la gente que viene a mis retiros y lo de los likes no me agobia, lo que quiero es mantenerme relevante y que lo que haga sea distinto a lo que todas ponen.

 Justo esa relevancia de lo que ofreces me gustó mucho, sobre todo por el arte visual que usas para comunicar tus talleres y retiros.

California me inspiró muchísimo, estamos completamente influenciados por el mundo visual, el primer touch point de cómo vas a interactuar conmigo es a través de mis posters y mis gráficos y eso de alguna manera te toca, te mueve alguna emoción, te abre una perspectiva, entonces me di cuenta de eso, del poder que tienen las imágenes. Entonces me puse a averiguar sobre proporciones áureas, simbolismos y la parte mística de las imágenes, soy una clavada ¡chamanita visual!

Desde hace un par de años hemos entrado a un nivel global de conexión con la energía femenina y esa búsqueda de la magia, hay todo un movimiento. ¿Qué piensas al respecto?

¡Qué bonito, sí a todo eso! Es impresionante, me encanta y soy promotora de esto también. El 2017 fue el tercer año que estuve haciendo “La Mar Yoga Retreat” y los primeros dos años lo enfocamos en el segundo chakra, que es sanación de la sexualidad y la creatividad, entonces ahí me clavé muchísimo en qué era lo que estaba sanando yo también. Y ahí me pongo a investigar en mi propia sanación y me encuentro con Carl Jung, que es mi padre y lo amo, y él habla mucho de los arquetipos de la mujer, de los arquetipos en general, y a partir de eso me pongo a investigar de la sexualidad femenina y empecé a dar estos talleres.

Yo creo que al cumplir 30, me pregunté ¿qué sigue? ¿cuál es mi arquetipo? No hay alguien que me de ahora un rol model de hacia dónde voy y qué hago. No soy la típica casada, soy creativa pero lo que hago no es común, entonces yo misma me tengo que inventar mis role models, entonces de ahí empieza la investigación de “The Future Female”, hacia dónde te proyectas, entonces a través de la danza, el fuego y la filosofía, exploramos esto juntas en el retiro.

Los cuatro arquetipos son Wild Woman, Priestess, Seductive y Maiden, pero ¿cómo jugamos con la energía sexual creativa para dejar un impacto en el mundo? Todas las que vinieron eran unas lindas, maestras, cantantes, entonces me doy cuenta de que yo solo pongo el espacio pero todas hacemos la magia. Desde ahí ha salido un diálogo con gente de todo el mundo, yo siento 100% el empoderamiento de la mujer.

El movimiento del #MeToo es muy relevante pero yo no cuento esas historias, yo cuento las otras historias del sí, veo la magia, sí, la siento, yo lo vivo, lo siento y a eso es a lo que le apuesto.

 ¿Y qué piensas esta nueva ola en busca de la sanación chamánica? 

Estamos en un despertar, no hay duda. Yo pienso que por lo mismo, porque ahora tenemos toda la información al alcance pero antes, a nuestros abuelos les tocaba aprender de su círculo de 300 personas, ese era tu radio de interacción. Entonces eso ha quitado el velo de las creencias falsas y ahora puedes leer de hinduismo, budismo, chamanismo y además conectar, ver videos, ver a gente, aprender de ellos. Ahora ya la información está al alcance y la experiencia también, hay un universo infinito de cómo vamos encontrando estos hilos de sabiduría, que cheques el que te hace sentido a tí.

Las tradiciones chamánicas no nada más están en Latinoamérica, hay chamanes en Irlanda, en Corea, los australianos, es gente que habla con la tierra, con las plantas, y eso yo creo que todos los seres humanos lo traemos y estamos recordando.

Mi iniciación fue más en San Francisco que aquí, antes de irme hace ocho años ya estaba muy clavada con diferentes escuelas de chamanes aquí, hacía temazcales, Danzas de la Luna, pero nunca como lo viví en San Francisco, allá sí me metí mucho a estudiar con plantas y además las chamanas de allá ya lo mezclan con budismo, con taoísmo, es muy holístico.

A una persona que está atrapada en una situación laboral, tal vez económica, muy metida en el día a día y en el estado mental de la supervivencia, ¿cómo le aconsejarías buscar ese silencio, desde tu perspectiva?

Es todo un tema porque hay un silencio interno y en esta ciudad no es fácil, ahora yo lo estoy sufriendo, yo creo que tu que vives en Costa Rica, qué padre que vives en la naturaleza y yo fui muy afortunada de estar de viaje como una nómada y me podía dar ese silencio. Ahora que estoy en la Ciudad de México yo creo que sí tenemos que ser muy disciplinados, de camino hacia acá estaba pensando qué me va a preguntar, qué le voy a decir, y hay una amiga muy querida que es una chamanita artista divina, y con ella me estoy entrenando, va a hacer un documental de cómo la danza y el movimiento son prácticas para poder lidiar con la realidad, más allá de la estética es una práctica para poder lidiar con el estímulo de la realidad, y hay una palabra que ella usó que me encantó, es la auto regulación. A veces como que nos vamos en la locura de la rutina y no te auto regulas, no te das un tiempo de revisar cómo está tu respiración, tu postura, tu energía, es casi alquimia saber regularte para poder estar en tu mejor lugar, en tu centro y desde ahí tomar decisiones y desde ahí relacionarte. Entonces creo que es importante tener esta disciplina de prácticas físicas y mentales que te ayuden a saber cuál es tu centro. Puede ser cualquier actividad física, correr, bailar, hacer yoga, la que sea, pero haz algo que tenga que ver con el movimiento de tu cuerpo.

marisierra.com